Las primeras Hijas del Divino Celo – Rogacionistas que hubo en España fueron tres Hermanas italianas que atendieron a las diferentes peticiones que se les había hecho para obras sociales y promoción vocacional, llegando a España a comienzos del año 1959 e instalándose definitivamente en el municipio de Alzola, muy cerca de la ciudad de San Sebastián.

El 20 de mayo de 1959 fundaron la primera Comunidad Rogacionista en España, dedicada a Escuela Apostólica para la formación de futuras Hermanas y con una primera obra socio-educativa que consistió en un parvulario.

Con nuevos refuerzos llegados de Italia la promoción vocacional se extendió no sólo por las tierras vascas, sino también por la cercana Castilla. Como fruto de esta labor surge ya la necesidad, la de continuar la formación de las jóvenes Hermanas y atender las cuantiosas peticiones de obras sociales que llegaban a la Congregación.

Así, las Hermanas deciden abrir una nueva Comunidad en la ciudad de Barcelona el 7 de julio de 1968, con una doble finalidad: que las jóvenes Hermanas españolas realicen sus estudios universitarios en esta ciudad y la puesta en marcha de una Escuela Infantil. Desde este momento se acentúa, como un rasgo característico de las Comunidades Rogacionistas en España, la estrecha unión de la vida de la Comunidad y la actividad parroquial, siendo siempre las Comunidades miembros activos en las diferentes parroquias en las que desarrollamos nuestro trabajo. Durante varios años, en los periodos de verano, se realizó la labor social de atender ancianos para permitir a las familias de los mismos tener unos días de descanso.

Tras finalizar sus estudios las jóvenes hermanas, emprenden sus tareas apostólicas, dando inicio a una nueva fundación en Torrejoncillo, en la provincia de Cáceres, el 7 de Julio de 1974. Durante unos años se atiende el asilo para ancianos “Asilo Santa Isabel” y a su vez, se desarrolla una importante labor catequética en la parroquia, enseñanza de religión en el colegio y de refuerzo escolar y labores con algunos niños del pueblo. La integración en un pueblo hace que la Comunidad sea un punto de referencia para los vecinos y que se pueda desarrollar una labor de acompañamiento y de ayuda mutua.

Sigue la expansión de la Congregación y durante un año, desde la Comunidad de Barcelona, se va a trabajar en la pastoral en la Parroquia de Ntra. Sra. de Fátima de Granollers. Al ver la necesidad de continuar en la actividad iniciada desde Barcelona el 8 de septiembre de 1976 se crea la nueva Comunidad, insertada en esa localidad, compartiendo nuestra vida con numerosos inmigrante procedentes de Andalucía y Extremadura. Las Hermanas trabajan en la pastoral parroquial, en la Guardería infantil ya existente y en la enseñanza pública.

Apenas trascurridos dos años de esta fundación, se ve la necesidad de abrir una nueva Comunidad en Madrid, donde nos llegaban diferentes peticiones. La Congregación, siempre abierta a las necesidades más urgentes del momento, como contempla nuestro carisma, decidió responder a las peticiones que nos llegaban y así el 4 de septiembre de 1978 se da inicio a la nueva actividad en el barrio de Vallecas. Las Hermanas completan su formación académica, colaboran en la pastoral y la coordinación de la enseñanza de la religión, creando al mismo tiempo el Proyecto Betania para la atención de los menores.

Como todo proyecto personal y Comunitario necesita ser evaluado y revisado, de igual modo las Hermanas de España, junto con la Madre General, decidimos abrir nuevos horizontes fuera de las grandes ciudades y esta vez, la meta es Galicia. Después de un periodo de experiencia muy positiva, se inicia una nueva fundación en Burela, en la provincia de Lugo, el 15 de septiembre del 2001.

Con esta nueva fundación se crea el Centro de Día de Menores San Aníbal en el 2002, en el año 2008 ponemos en funcionamiento el Centro de Acogida María Nazarena, y desde el año 2012 creamos la Casa de Familia San Aníbal. Dicha actividad socio-educativa se complementa con la pastoral parroquial.

Las Hermanas Españolas desde el principio acogimos el carácter misionero de nuestra Congregación, participando en proyectos en Australia, Bolivia, Albania e Italia, junto con experiencias misioneras en Guatemala y Panamá. No todas las fundaciones realizadas existen hoy día; unas han ido dando paso a las otras, pero siempre permanece el CARISMA.

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